martes, 21 de mayo de 2013

¿Y si fuese otra persona...?

Si puedieras escoger una identidad nueva ¿quién te gustaría ser? 

Si la vida te diese otra oportunidad y te brindase la ocasión de convertirte en alguien diferente ¿qué harías? ¿Serías más feliz? ¿Mejor persona? ¿Borrarías tus errores para limpiarte la conciencia? 

Imagina por un momento que todo esto fuese posible y que tuvieras en tus manos la oportunidad de tu vida, algo que nunca jamás se te hubiese pasado por la cabeza. Un día te llaman, te piden que traduzcas un documento, la identidad de una persona, y minutos más tarde puedes convertirte en ese alguien nuevo. ¿Qué te gustaría hacer? ¿Quién serías?

Esta mañana me han llamado. Ha sido una llamada de trabajo, algo inesperado pero muy curioso. Soy intérprete-traductora y antepongo el sustantivo "intérprete" porque es lo que realmente me gusta hacer en mi vida. En un dado momento, en el pasado, tuve la oportunidad de cambiar lo que soy ahora. Tuve un plan "A" y un plan "B" por si las cosas no saliesen según lo planeado. Y así fue. Las cosas se retorcieron y lo que en un momento pareció ser el objetivo de mi vida se convirtió en algo secundario. De este modo me convertí en lo que soy ahora mismo. 

Esta mañana se me ha abierto la puerta de algo diferente: un documento, una identidad, una persona, una nueva cara y una nueva vida. ¿Qué pasaría si lo que yo traduzco adquiriese una nueva dimensión? ¿Te has planteado alguna vez un otro "yo"? ¿Habrías encontrado a las mismas personas en tu vida? ¿Hubieras tropezado con los mismos problemas, pseudopersonas y situaciones? ¿Te gustaría lo que te gusta ahora mismo? ¿Cortarías el tomate en trozos pequeños o preferirías dejarlo en rodajas? 


 Esta mañana me he despertado con esta sensación


Esta mañana por un momento me ha parecido que todo era diferente. Ha durado varios minutos y la sensación aun perdura. Ya no me duele lo que me dolía, ya no tengo cicatrices donde antes estaban, no me he roto nada y el color de mis ojos ya no es marrón con fondo verde. Soy un nuevo yo. Soy de otra ciudad, tengo otra profesión y me gustan otras cosas. En el pasado me pensé en ser médico, periodista, reportera, músico, química, científica y político. 
Si hubiese sido político me hubiera interesado por la comunicación entre los pueblos y las culturas que hay en el mundo. Hubiese querido ayudar a entablecer un contacto para fortalecer alianzas y obtener resultados. 
Si hubiese sido científica me habría encerrado en un laboratorio para encontrar algo que nunca antes se haya descubierto. Me hubiese gustado inventar la cura de una enfermedad que se lleva consigo muchas vidas. 
Si hubiese sido química hubiera seguido los pasos de las mentes más grandes. Me daría igual pensar en mí misma y me concentraría en los resultados de ecuaciones y operaciones matemáticas para encontrar la fórmula de la felicidad. Todo tiene una explicación lógica, todo se basa en los números y en las matemáticas. La maldad, la crueldad, la compasión, la ternura... Todo se puede explicar de una manera razonable y sin pseudoresultados. 
Si me hubiese dedicado a la música formaría parte de una orquesta sinfónica. Me dedicaría con toda alma a transmitir esos sentimientos escondidos detrás de una partitura. Con la música llegaría a los corazones de miles de oyentes y sacrificaría mis dedos, mis manos y mi columna vertebral para conseguir el efecto deseado. Haría que saltasen lágrimas de emoción al público y me llenaría del sonido de los aplausos.
Si hubiese sido reportera seguramente me interesaría ser corresponsal en una ciudad grande y alborotada. Una ciudad inquieta con miles de acontecimientos interesantes por explicar al resto del mundo. Me hubiese gustado ser brillante y brillar en mi profesión, ser alguien, no sólo una cara conocida del montón.
Si hubiese sido periodista no me encerraría en un cuarto soso para escribir algo gris. Hubiese exprimido mi mente para dar a conocer una parte de mi con mis textos. Hubiese coloreado la fantasía de las palabras buscando segundos y terceros significados ocultos para describir una realidad. Y transmitir un mensaje, un buen mensaje que llegase a mis lectores.
Si hubiese sido médico me hubiera decantado por la cirujía y sería cirujana traumatóloga. Hubiese arreglado miles de huesos rotos y junto a ellos el vacío que llena de miedo a esas personas. 

Esta mañana me he despertado con esa llamada, con esa identidad y me he hecho mejor persona. Quizás incluso alguien diferente, más fuerte, más segura de mi misma y con muchas más ilusiones en la vida. No he bloqueado mi pasado, no he deseado mal a las malas personas, no he querido herir a nadie con mis palabras ni mis pensamientos, no he provocado nada ni a nadie. Esta mañana me he levantado con una sonrisa y una grande voluntad de ser alguien mejor, de ser mejor persona.    

lunes, 20 de mayo de 2013

Personas y pseudopersonas

 

 

Quiénes son personas y quiénes pseudopersonas

Lo peor que podemos hacer es intentar compartirnos a nosotros mismos con los demás, un error. Por ello, hay que saber discernir de entre lo que está bien y lo que no. No es fácil pero tampoco es imposible, hay que abrir los ojos y empezar buscando el significado, el motivo de todo.

Si se hace una búsqueda en Google del término "pseudo" obtenemos muchos resultados, 128.000.000 en tan sólo 0,18 segundos para ser exactos. ¿Pero qué significa realmente? La RAE lo define simplemente con una palabra, "falso". Otras definiciones llegan a ser más agudas y no se limitan a aclarar el concepto con una sola imagen. 





"Pseudo-" o "seudo-" es un prefijo que proveniente del griego clásico ψεῦδο y significa falso, lo que define la RAE. "Pseudo" indica una imitación, un parecido engañoso o una falsedad, y se coloca antes de la disciplina, profesión, concepto, persona o cosa a la que se parece, o aquello que es directamente falso. He aquí donde quiero llegar; el concepto puede adherirse a una persona ofreciendo una clara imagen de alguien poco sincero.  En inglés además, presenta una acepción, ya que se refiere a una persona que tiene pretensiones engañosas; también describe a una persona que finge ser intelectual, o a alguien que es falso, o que imita de mala fe a otra persona.
Llegados a este punto ya tenemos las cosas claras y sabemos a lo que nos enfrentamos. 

Pseudopersonas hay en todas partes; son ellos y ellas, sin límite de edad, sin importar el grupo social, sin tener en cuenta el origen y sin piedad. Son esos seres que no puedes llamar "humanos" por el mero hecho de no saber núnca qué se les pasa por la cabeza. Unos días insisten en hablar contigo, otros te quieren abrazar y al final cuando parecen ser tus amigos te dicen que les dejes en paz. Se disfrazan de profesores, traductores, oftalmólogos, estudiantes, periodistas, antropólogos, científicos e incluso de padres algunas veces. Es triste pero es verdad. 

¿Pero existe una cura? ¿Algo que podamos hacer para luchar contra las pseudopersonas y sus pseudosentimientos? Reflexionando intenté encontrar el génesis del concepto "pseudo", porque todo error tiene un principio. El problema está en el alma de cada una de las pseudopersonas; no saben lo que quieren, lo que necesitan y juegan al azahar para descubrir qué es lo que más les conviene. Quizás alguien les hizo daño en un pasado y la cicatriz les escuece como la de Mister Potter. Quizás no supieron entender y perdonar a alguien que se pseudointeresó por ellos en el pasado. 

Por ello, debemos ser capaces de vacunarnos contra toda falsedad que circula y que está en cualquier parte. Hay que ser más prudentes y más cuidadosos, hay que ir con los pies de plomo. No abras tu corazón a nadie antes de cerciorarte de su grado de sinceridad. Si no existe, por muy pequeña que sea la probabilidad, es mejor que te comportes como un adulto y te olvides. Aunque esa pseudopersona que es tu pseudoamigo te diga muchas cosas, aunque te repita que no quiere perderte, toma las riendas de la situación y escápate. Demuestra tu calidad de persona y no insistas. No insistas en querer comprender porque no hay lógica válida para los pseudos. Para ellos es todo gris, no tiene color, es pseudo.     

domingo, 19 de mayo de 2013

Barcelona


Ahora mismo no estoy en Barcelona, pero es mi ciudad, mi casa. Hace dos meses que no la piso, hace dos meses que no la respiro y no la veo. 

Las sensaciones y lo que siento cada vez que sé que voy a ir son increíbles. Empieza todo con la impresión del billete con fecha, hora y puerta de embarque. Llego al aeropuerto y hago el check-in. La cola no es demasiado larga porque llego con tiempo. Veo a turistas, chinos con pasaportes en las manos, abuelos que vuelven de un fin de semana cansados y con poca batería y nenas adolescentes que chillan para que ese chico les mire. Llega mi turno. Me preguntan "¿Barcelona?" y contesto "¡Barcelona!" con una sonrisa. Pido que me den ventanilla, cualquier asiento de los "F" me va bien en el lado derecho del avión. Estoy feliz, Barcelona es mi casa y cada vez estoy más cerca. 

Me dirijo a la cola del detector de metales y espero. Toda esa gente a mi alrededor que en cuestión de muy poco tiempo estará en la otra punta del mundo. Miro a cada uno de ellos y me imagino cuál podrá ser su destino y el porqué de él. Algunos lloran, otros sonríen, unos van con traje y con cara de vip y hay otro grupo que simplemente tiene cara de pocos amigos. No pueden faltar los niños que chillan, es un clásico, una tradición. ¿Quién no ha estado en un aeropuerto en el que no haya habido por lo menos uno de esos tiernos nenecitos que tienen más pulmón que Plácido Domingo? Pues eso, que esta vez no me privo de los adorables gritos de un niñito encantador y de la madre despreocupada que se hace la sorda. Esos por mí que embarquen ya mismo... Pero a toda esa gente parece no importarle, están todos muy concentrados en ellos mismos y sin darme cuenta llega mi turno. Me quito casi toda la ropa que llevo encima, ¡hasta me hacen quitar las bailarinas como si pudiese esconder algo en ellas, ya me dirán dónde exactamente! Me pongo esas bolsas azules de quirófano horribles en los pies y veo como mi bolso y mi ropa entra en el escáner, el ojo que todo lo ve. Me hablan en algo que se parece a inglés y paso entre el detector de metales con las manos hacia arriba como si estuviera en una película del oeste y me estuviesen apuntando con un arma. Se miran el billete y me dicen "good". Con eso tengo el visto bueno para recoger mis cosas, vestirme y dirigirme hacia la pantalla más cercana para buscar mi vuelo, Barcelona. 
Como todavía tengo tiempo me dirijo a una de esas tiendas de perfumes y demás souvenirs. ¡Salgo más guapa que una modelo de Victoria's Secret y ahora ya me siento pronta para seguir con mi viaje!
Encuentro la puerta de embarque y la gente que espera impaciente. Me siento y me conecto a Facebook, voy a despedirme de donde estoy para que la gente se muera de envidia y los amigos que no saben que llego me esperen con ilusión. Bueno, ya estoy. Llega la azafata y anuncia el vuelo, esta vez parece que va a ser todo muy puntual. Hacemos la cola muy mal, muy desordenada y la gente empuja y te pisa. Menos mal que algunos gozamos de una cierta altura para respirar oxígeno, porque aunque en el detector de metales te quiten los desodorantes de más de 100ml existe algo llamado "jabón", misterio desconocido para algunos. 
Llega mi turno y me libero de la multitud de pasajeros. Bajo por el pasillo maquillada y monísima de la vida. Desde lejos vislumbro el avión y me dirijo hacia él. Entro, digo  un "hola" muy feliz y busco mi asiento. Cuando lo encuentro saco mi iPod del bolso, los dos móviles y dejo la maleta en el compartimento. Me siento y escribo los últimos adioses a mis amigos y cuando se llena el avión apago mi teléfono. Nos colocamos en la pista y ¡nos vamos! 
Veo algunos pasajeros sufriendo auténticos calvarios al despegar. Algunos se cogen de las manos, otros rezan y hay quien lee para pasar el rato. Otros como yo miran por la ventanilla como todo lo que tenemos a nuestros pies se vuelve cada vez más pequeño y como nos alejamos de ese pedacito de tierra mar adentro. Cuando el avión se coloca en su ruta me quito un pendiente y lo utilizo de llave maestra para abrir el compartimento de la micro-sim de mi iPhone. Cambio las sims de mis teléfonos para estar lista nada más pisar Barcelona y no tener que gastarme millonadas en roaming con la otra micro-sim. Me pongo el pendiente y busco una buena canción en el iPod que me acompañe hasta el destino final. 
Nos habla el capitán, nos explica dónde estamos, a qué altura volamos, la temperatura exterior que es casi siempre de -70ºC, la hora exacta a la que vamos a llegar, el tiempo en Barcelona y nos desea que sigamos disfrutando del vuelo. Pasan las azafatas con el carrito lleno de chocolatinas, latas, alcohol y souvenirs de avioncitos para esos nenes que gozan de mega pulmones. Hay quien compra y hay quien no. Yo sigo mirando por la ventanilla y ya veo las islas de Cerdeña y Córcega. Eso significa que estamos a mitad de camino. Cómo brillan las islas y qué maravillosa que es esa imagen. Se ven las casas y los puertos con las barcas. Se ven coches y piscinas. Y poco a poco nos alejamos de ellos. 
Sin darme cuenta miro el reloj y veo que se acerca la hora. Noto como el avión empieza a descender de su ruta y se prepara para llegar a su destino. "Cabin Crew 10 minuts" dice el piloto. Apago el iPod porque nos lo pide muy amablemente una azafata por el micro del avión y luego añade algo más en un inglés que no entiende ni ella misma. Nos acercamos, nos estamos acercando a Barcelona. 
De lejos veo una primera luz, muy pequeña en medio del mar. Eso es Premià de Mar, sí, estoy segura porque conozco muy bien esa localidad. Ahora mismo la estoy viendo desde mi ventanilla y nos acercamos a Barcelona porque ya vislumbro las Tres Torres y la placa fotovoltáica del Forum. ¡Oh, por fin! Ahora veo las Glorias y el que fuese mi campus de la Pompeu junto a la Torre Agbar. Luego veo ese edificio tan feo y tan alto de Plaza Tetuán que tengo justo delante de mi casa. Y detrás la Sagrada Familia, ¡qué ilusión! Todavía sin acabar pero con qué majestuosidad me saluda. Luego veo el Tibidabo y la calle Marina con las dos torres de la Vila Olímpica. Ya empieza la noche y la fiesta de esa zona de la ciudad. Seguro que se está llenando de taxis y de turistas pseudopijas que enseñan de todo menos lo que deberían. Veo el Hotel W, Montjuïc y el hospital de Bellvitge de lejos. Veo los coches que cada vez son más grandes y noto como el avión se acerca al aeropuerto. 
Ya casi estamos, casi, casi. Las ruedas traseras del avión se posan delicadamente sobre la pista y ahora también la rueda delantera. Estamos frenando y a algún listo de la fila de atrás se le cae el móvil que va a parar a las primeras filas. Nada más aterrizar los de las filas delanteras nos lo pasamos de uno en uno hasta devolvérselo al Einstein de atrás. Nos paramos y nos indican que ya podemos desabrocharnos el cinturón, recoger nuestras cosas y esperar a que abran la puerta delantera para salir. Enciendo mi iPhone y espero a que me encuentre la red. Me llegan 500 whatsapps, 200 mensajes de bienvenida y 89 "me gustas" de Facebook. Me llama mi padre y me pregunta impaciente que por qué estoy tardando tanto y que dónde estoy. Por fin veo que la gente va saliendo y me muevo a velocidad de tortuga yo también. Saludo a las azafatas y al piloto que no está nada bueno, todo lo contrario de lo que nos hacen creer en las películas. Entro en el pasillo que me lleva desde el avión hasta el terminal del aeropuerto y piso con un pie Barcelona, ¡mi casa! Se me cae una lágrima de alegría y de ilusión y sonrío, así, porque quiero. 
La gente me mira y ven que estoy feliz, que estoy bien. Le pongo la quinta marcha y me pego la maratón para llegar desde la última puerta de embarque del aeropuerto hasta la salida del mismo para recoger mi maleta. Cuando paso por las puertas que separan el terminal de donde están las maletas veo las puertas del fondo que se abren cada vez que sale un pasajero hacia el exterior y veo a mis padres que me saludan ilusionados. Sonrío. Estoy bien. Llega mi maleta y me dirijo hacia fuera. Me tiro encima de mis padres y nos ahogamos en un abrazo que dura casi una infinidad. Cuando empezamos a asfixiarnos nos dejamos de abrazar y sonreímos. 

He llegado, estoy en Barcelona. Estoy en mi casa.     


Vistas desde el interior del avión nada más despegar



            

domingo, 10 de junio de 2012

¿Y está "crisis" cuándo acaba?


Estoy harta de mirar la tele y leer el periódico, sea este en versión impresa u online. Estoy harta porque se habla siempre de lo mismo. Pues bien, esto es lo que hay:


Siempre va todo de mal en peor, se piden préstamos multimillonarios que no sirven para nada porque cada uno los aplica a su merced. Se llega a salvar bancos y se corta el presupuesto de escuelas, universidades, hospitales... ¿Pero esto qué es? ¿Qué es esto de ponerse a ayudar a los que menos lo necesitan y olvidarse de los simples mortales que no pueden jugar su carta gracias a un enchufe suficientemente poderoso como para hacerte llegar a fin de mes? ¿Y qué me decís de la gente joven pluripreparada para realizar un trabajo específico? Ya está bien la verdad... 

Sé de amigos que están llegando a grados de desesperación aguda por culpa de la llamada "crisis". No se trata sólo de un problema económico: la crisis se ha transformado también en una falta de valores humanos, cultura personal y sentido común. Nos hemos vuelto todos locos por querernos hacer ricos a costa de otros más pobres y con menos recursos. Y estos jóvenes han probado de todo: hoy en día no es raro ver a un licenciado en una carrera pija con un "cappuccino" en mano y la cuenta del bar en la otra, reponer litros de leche en un supermercado o vender unas bambas a un turista que huele mal pero que tiene la cartera repleta de fajos de 500€.


Cuadro de valores


Hay empresas u organizaciones de renombre que parece que se rían en tu cara nada más intentas preguntarles por un "posible" trabajo: o bien te proponen unas prácticas infinitas y no remuneradas o bien ni te contestan. Ya puedes estar tranquilo que de los 500 e-mails con mega referencias, currículos estupendos y cartas de motivación redactadas a consciencia te contestaran unos pocos, siempre para que te apuntes a su llamada "base de datos" y te llamen en cuanto tengan necesidad. Sigo convencida de que todo esto debe llegar a su fin. Estoy harta de todo este gran drama en el que nos han metido a los jóvenes por fuerza. Ahora es cuando debemos limpiar la suciedad que han dejado los adultos, esos que todo lo saben. 

No es normal que para lograr un trabajo, ya no te hablo de que sea un trabajazo, digamos uno que te permita mantenerte de forma digna, se deba recurrir a lo imposible: vivir con los padres hasta pasados los treinta y pico sin poder establecerse; irse de vacaciones de Barcelona a Tarragona y de Tarragona a Barcelona a casa de unos amigos que hereditaron la casa de sus tatarabuelos y durante un periodo equivalente al de un fin de semana delgadito; no tener coche porque ¿para qué si con el metro llegas a todas partes y además no te puedes permitir pagar la gasolina? Y muchos más casos así. A todo esto añadimos un tipo de padres que se preocupan demasiado y esta preocupación suya llega a desesperarte todavía más. Se te saltan las lágrimas cada vez que te dan un "consejo" que más que un consejo es una obligación que te pesa como la espada de Dámocles y que si no te lo tomas en plan serio te pesa cada vez más y te sientes un inútil multiplicado por cinco. Pero es que no todos entendemos que hay cosas y situaciones que no dependen de nosotros mismos, que por muy buenos hijos que seamos no podemos ir con una pistola por la calle y hecharnos a disparar cada vez que encontremos un imbécil que finja querer ayudarnos y luego pase de nosotros. 

No obstante todo este enojo dicen que la esperanza es la última en perderse, que de cada cosa mala se saca una buena y que todo lo malo tiene fecha de caducidad. Pues bien, espero que la gente que tenga cierto poder en sus manos deje de emplearlo a fines personales y se ponga a pensar en los demás, en esos que no tenemos enchufes pero sí preparación, educación, currículo y muchas, muchas ganas de poner en práctica los conocimientos adquiridos. Me encantaría no volver a oír más la frase de "cuando yo tenía tu edad todo iba mejor encaminado" porque no me gusta. Porque los jóvenes de hoy en día valemos más que los de hace 20, 30, 40 años. Porque estamos mucho mejor preparados, ¿dime tú qué joven de hace 40 años podía imaginarse que un día llevaría un móvil o tendría un iPod? Pues bien, los jóvenes de ahora sabemos utilizar internet explorer, mozilla firefox, safari, google chrome y miles y miles de buscadores más. Conocemos todo el paquete Microsoft office y por si fuera poco también el de open office. Sabemos utilizar un nokia, un samsung, un iPhone, un LG, ¡vamos de todo! Tenemos experiencia en el extranjero por los erasmus, baby-sitting, prácticas, vacaciones en escuelas de lenguas internacionales y demás. ¿Dime tú qué joven de hace 20 años hizo un erasmus? Pues no te desesperes y saca el cargador de la batería de tu paciencia y espera a que vuelva a estar al máximo. No te desesperes porque esto es lo que ellos quieren que hagas. Sigue, lucha y saca fuerzas de dónde sea. Yo, el, ella, vosotros estamos todos en la misma situación pero seguimos con la cabeza bien alta y hacia adelante. ¡Ponle la quinta y borra todo lo malo que te ha pasado hasta ahora!

miércoles, 25 de enero de 2012

Costa (Dis)...cordia


Hace ya mucho que tenía previsto poner un poco de orden y ponerme al día. Hay tanta información de la cual me gustaría hablar que casi no sé por dónde empezar. Entiendo que haya ciertos cánones de presentación y de empleo de titulares, quizás el no hacer uso de paréntesis, de puntos suspensivos u otros instrumentos que describieran el estado del autor del artículo. Ahora bien, ante tales circunstancias no he podido negarme a utilizar ciertas herramientas de apoyo como lo son en este caso los signos ortográficos en este titular.


Todo el mundo habla de la última tragedia marítima. Hay titulares y titulares que pretenden describir, explicar, informar. Y los hay para gustos y colores. El pasado 13 de enero de 2012 la Costa Concordia encalló con una roca y abrió en su casco numerosas vías de agua de grandes dimensiones, lo que le llevó a quedar fuertemente escorada en aguas someras frente a la isla toscana de Giglio, en el mar Mediterráneo, con importantes desenlaces de hasta ahora unos 17 fallecidos, con numerosos desaparecidos y más de 4.200 personas evacuadas. Todavía hay que verificar a las personas que viajan en el Costa Concordia sin ser registrados, así que el número de víctimas puede crecer. Se trata de una tragedia que muy probablemente podría haberse evitado según opinan los expertos.


Como en cada tragedia hay que buscar al culpable esta vez tampoco se ha hecho esperar y se ha apuntado a que el capitán Francesco Schettino tomó malas decisiones cuya causa ha sido el parcial hundimiento del buque. Hay que recalcar que el mismo capitán abandonó la nave siendo uno de los primeros. Además, mantuvo una postura incorrecta al procurar falsa información a las autoridades pertinentes de la Isla de Giglio. Muchos son quienes opinan que de haber conocido el real estado de la Concordia se hubiera podido salvar a todo el mundo.


Francesco Schettino, capitán del Costa Concordia



En el mar, como en cualquier otro sitio o dimensión, hay ciertas reglas, c
ierto orden que hay que seguir, y aún más siendo capitán de una embarcación de tales dimensiones. Así pues, el código marítimo establece que en caso de colisión o accidente el comandante de dicha nave es el último en abandonarla y previamente debe socorrer a los pasajeros y al resto del personal. Pues bien, en este caso Schettino se ha saltado su obligación como comandante siendo el hazmerreír en versión dolorosamente desagradable de casi todo el mundo y no creo que vaya a cambiar su imagen por muchas cajas negras que se lleguen a estudiar. Es un hombre que se ha hundido junto a su Costa Concordia; una nave que justamente había sido bautizada con el nombre de "Concordia" por la paz y la unión de los pueblos europeos, ya que en su estructura interior presentaba trece puentes de trece naciones europeas (Holanda, Francia, Polonia, España, Suecia, Bélgica, Grecia, Gran Bretaña, Irlanda, Austria, Alemania, Italia y Portugal). Y es que ahora a la nave le pega más "Costa Dis-Cordia", porque lo de estar de acuerdo todos con todo lo veo mal, empezando por las declaraciones de Schettino y la de los comisarios que estudian el caso. Por "discordia" se entiende una oposición, desaveniencia de voluntades u opiniones. Es lo que pasa ahora, los expertos tienen que ponerse de acuerdo para dar una explicación apropiada a los sucesos del pasado 13 de enero visto el testimonio de Schettino.

El capitán pasará a la historia como el comandante de una nave llena de discordia, de desgracia, de lamento, de dolor, de miedo e inseguridad. Y a pesar de estar todavía a la espera de una verificación y de un estudio exhaustivo de lo ocurrido el capitán sigue bajo arresto domiciliario con tres cargos de los que debe defenderse. Su carrera se ha hundido y su imagen se ha deteriorado públicamente. Todo por haberse acercado demasiado a la costa de Giglio para saludar con tres sirenas a la isla y a su alcalde. Todo por haber dicho que las rocas con las que encalló la nave no figuraban ni en su mapa ni en su ruta. Lo curioso es que el buque se consideraba como uno de los mejores del mundo, lleno de instrumentos y peripecias tecnológicas de mejor nivel, incluídos rádares en varias dimensiones. ¡Pues ni eso salvó a Schettino!


Costa Concordia, el antes y el después



Hoy en día se ha hecho mil y una comparaciones del Costa Concordia con el hundimiento del Titanic hace ya 100 años, el 12 de abril de 1912. Porque a pesar de haber pasado un siglo el error humano ha sido el causante de un trágico accidente que podía haberse ahorrado. Ni la tecnología puede librarnos del error humano, el no tomar una mala decisión que más tarde pueda causar muertes y pérdidas astronómicas no olvidando la catástrofe ecológica con la que ahora mismo hay que luchar con tal de evitar que la costa de la Isla de Giglio se tiña de negro. Así pues, yo me pregunto ¿cuando Schettino estaba al mando de su nave, no miro ni utilizó radares para esquivar las rocas? ¿O es que las rocas no figuraban en el radar?

miércoles, 27 de octubre de 2010

Evo Morales no sabe jugar al fútbol


El pasado domingo día 3 de octubre tuvo lugar un partido de fútbol entre el equipo "Movimiento Al Socialismo" (MAS) del presidente de Bolivia, Evo Morales, y el "Movimiento Sin Miedo" (MSM) del alcalde de La Paz Luis Revilla. El encuentro se jugó en el estadio de césped articifial "Cancha Zapata" de la misma ciudad.


Uno de los jugadores del equipo MSM, Daniel Cartagena, hizo una jugada polémica al entrar mediante una "plancha" a Evo Morales. El presidente boliviano no tardó en reaccionar al recibir el duro golpe y propició a Cartagena una fea patada en la entrepierna que pareció más bien un rodillazo ninja a cualquier otra cosa. Morales se aprovechó de que el arbitro no estaba cerca de él e hizo justicia por su cuenta. Durante el encuentro cuatro jugadores fueron amonestados con la cartulina roja y con su respectiva explusión del terreno de juego y otros cuatro vieron la amarilla pero el presidente fue intocable.
Es complicado definir si estos actos fueron fruto de la tensión que se vive estos últimos meses en la política boliviana. Ahora bien, lo que sí hay que tener muy presente es que la jugada es digna de atención porque fue grabada en directo por una cámera de televisión con Morales con el dorsal diez.



La jugada no tenía nada que ver con el deporte y el fútbol pero tampoco tenía que llegar a tal situación. Al día siguiente, en una rueda de prensa, Morales intentó defenderse; en ella afirmó que esta no era la primera vez sino la tercera que era víctima de una falta durante un partido de fútbol. En el partido previo al del MSM y el MAS el autor de la falta había sido un representante de la oposición según declaraciones del presidente de Bolivia. En una ocasión, en una de las faltas cometidas a Morales le habían dejado en el suelo con la nariz rota tal y como afirma entre risas el damnificado.
Poco después de la rueda de prensa del presidente salió a la luz un comunicado de uno de sus médicos. El especialista Roberto Baldellón afirmaba que Morales sufría una "laceración de piel a nivel de la cara anterointerna de la pierna derecha por el impacto directo de toperoles, dos con un diámetro de un centímetro y una de alrededor de ocho centímetros de largo". El médico recomendó tres días de reposo y terapia con antiinflamatorios para neutralizar el posible dolor causado a ocasión de la entrada de Cartagena.
Cuando uno se decide a jugar un partido de fútbol cualquier cargo que cumpla deja de ser válido. Un presidente deja de ser presidente al pisar el césped como lo deja de ser un arquitecto o un ingeniero. En el campo se es deportista, jugador y poca cosa más y si se juega se deben aplicar las normas a todos y por igual. Cartagena fue arrestado por las autoridades sin motivo alguno porque un pisotón en un partido es normal. Sino pregúntenle ¿cuántas veces le han pisado a Messi, Puyol o Cristiano Ronaldo? Y si cada uno de ellos respondiera con una patada en la entrepierna la mitad de los jugadores de fútbol se vería afectada por esa agresión. Además cabe destacar que una simple "plancha" no debería de producir una lesión de tal calibre ni a Messi ni a Morales. Ahora bien, aquí se trata de lavar la cara del presidente y hacer creer a todo el mundo que Morales estaba en su plena jurisdicción para propiciar un fuerte rodillazo en los testiculos de Cartagena.
No hay más que ser presidente.

jueves, 22 de julio de 2010

Los artistas del Gran Teatre del Liceu protestan

Tiempos difíciles llegan al Gran Teatre del Liceu de Barcelona. La crisis financiera en España afecta también al sector cultural donde las principales víctimas son los artistas, en este caso, la orquesta y el coro del Liceu.


Orquesta Sinfónica del Gran Teatre del Liceu



Los músicos y los cantantes se han reunido en la Plaça de Sant Jaume delante de la Generalitat de Catalunya a las 21:30 horas de hoy jueves 22 de julio de 2010. Se interpretaron fragmentos de clásicos de Verdi, "Nabucco" y "La Traviata", la "Lacrimosa" de Mozart y de "Norma" de Bellini ante la mirada atenta de varios medios de comunicación y del público.


El motivo de este acto ha sido la protesta de los artistas contra el recorte del 10% de la plantilla y de la rebaja del salario de un 5% a partir del pasado mes de junio a pesar de no ser funcionarios. Cabe destacar que tanto la orquesta como el coro declaran que se pretende prescindir de profesionales en su campo y sustituirlos por personas sin una formación completa. De este modo el teatro se arriesga a perder esa calidad tan característica suya porque según los artistas "reducir plantilla es reducir calidad".


Entre el público se repartieron velas para ser encendidas como símbolo de apoyo a los músicos y cantantes y hubieron varias pancartas. La orquesta y el coro lucían en sus camisas un mensaje de protesta "Els treballadors som el motor del Liceu!" ("¡Los trabajadores somos el motor del Liceu!"). Al acabar la protesta hubo muchos aplausos para sostener a los artistas en esta abierta manifestación cultural.
Con este suceso se intentará modificar, o almenos influir, la política de los directivos del Gran Teatre del Liceu para garantizar a sus trabajadores - artistas - la seguridad de sus contratos y la negativa frente a su parcial despido y las rebajas salariales. Hay que subrayar la falta de apoyo por parte de los tramoyistas del teatro. Hace veinte años cuando los tramoyistas tuvieron sus problemas contractuales fueron justamente la orquesta y el coro de su propio teatro quienes les apoyaron con una actuación. Ahora que se podía devolver el favor parece ser que los deudores se han olvidado de sus compañeros de trabajo.